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Matehuala
22 August 2017
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LA GENTE VOTÓ POR EL CAMBIO

Con absoluta responsabilidad y una vez que han transcurrido las fases de conteo de los sufragios y las actas distritales, análisis y calificación de la elección, hemos decidido, una servidora y la dirigencia del partido acción nacional, manifestar nuestra postura sobre el proceso electoral que los potosinos vivimos el pasado 7 de junio.

Somos un partido de vocación democrática que realizó una campaña propositiva y de altura en todo momento. Nuestra crítica, siempre se centró en el debate público respetuoso y jamás en la denostación personal de nuestros adversarios. En la democracia, mandan los ciudadanos y la determinación que han tomado las autoridades electorales, no nos favorece. Sin embargo, no podemos soslayar que en la elección para elegir gobernador del estado, la candidatura de Sonia Mendoza por el Partido Acción Nacional obtuvo más de 60 mil votos que la candidatura postulada por el PRI, que solo pudo superarnos a través de alianzas.

También hay que mencionar algo inobjetable: una mayoría contundente del 65% de los ciudadanos que acudieron a las urnas, no votó por quien hoy alcanzó la mayoría suficiente para recibir el mandato popular.

Nuestro compromiso con la legalidad y el respeto a las instituciones públicas nos constriñe a procesar nuestras inconformidades por las vías legales que en acuerdo democrático nos hemos dado. Pero nuestra conciencia cívica nos obliga también a denunciar las graves situaciones que incidieron de forma directa en el resultado de la elección y que agraviaron profundamente a los miles de ciudadanos potosinos que aún hoy, tienen dudas fundadas sobre la forma en que se desarrolló la campaña, la jornada y el cómputo de los votos durante el proceso electoral.

San Luis potosí vivió una elección de estado, se vició de inequidad el proceso y se generó un clima altamente nocivo para la libertad necesaria para decidir el voto. Ello, sin contar con la intromisión ofensiva de mapaches electorales de otros estados, particularmente de Tamaulipas, quienes incurrieron en conductas ilegales como compra y coacción del voto de los potosinos.

La jornada electoral del 7 de junio arrojó sobre nuestras esperanzas de cambio democrático un alud de irregularidades e ilegalidades que están debidamente denunciadas y que hasta la fecha no se han resuelto definitivamente. Entre las más graves, se encuentran las siguientes:

1. Retraso inusual y prolongado en la apertura de más de la mitad de las casillas.

2. Paquetes electorales que fueron entregados con posterioridad a la fecha límite y en lugares distintos a los comités y comisiones electorales.

3. Sustitución ilegal de funcionarios de casilla.

4. Clonación de boletas electorales.

5. Compra de credenciales de elector.

6. Descubrimiento de material electoral en lugares ocultos en varios municipios de la entidad.

7. Amenazas y un clima desmesurado de inseguridad pública que inhibieron la participación y generaron un clima de amedrentamiento hacia la ciudadanía.

8. Conteo doble y hasta triple de votos para favorecer claramente al candidato del gobierno.

9. Un programa de resultados electorales preliminares (PREP) severamente cuestionado y que aquí incurrió en errores garrafales que lesionaron la confiabilidad de la elección.

10. Una campaña negra sin precedentes en la historia política de la entidad, auspiciada por oscuros y siniestros intereses con la finalidad de beneficiar al candidato del gobierno, basada en la misoginia, la calumnia y la propagación de mentiras, conductas cobardes que ensuciaron la elección, ahuyentaron al electorado, agraviaron a los contendientes y lastimaron la buena fe de las y los ciudadanos.

Todo lo señalado tiene un alcance jurídico al que habremos de dar puntual seguimiento, porque la legalidad es otro valor fundamental de la democracia.

Los resultados electorales del pasado 7 de junio aún mantienen en estado de sorpresa a muchos miles de ciudadanos potosinos a los que les resultan incluso inexplicables.

No nos extrañan a quienes sabemos que esos resultados obedecen a una negociación entre el PRI y el PRD para intercambiar apoyo político, sin importarles la genuina voluntad de la ciudadanía. Dándose apoyo recíproco en la elección de gobernador, a cambio de las elecciones municipales de la capital y Soledad, traicionando políticamente a sus propios candidatos y electores y perjudicando gravemente las condiciones de gobernabilidad de San Luis Potosí para el futuro.

Repudiamos esta etapa política autoritaria, en la que el voto libre y secreto es amenazado por los intereses de aquellos que están dispuestos a ganar a cualquier costo.

Los cientos de miles de votos que recibimos nos comprometen con un mandato claro e indeclinable: representar una alternativa política distinta que pueda en el corto, mediano y largo plazo, ponerse al servicio de los ciudadanos que quieren un mejor porvenir para San Luis Potosí.

Por eso vamos a organizar una fuerza ciudadana que le dé cauce a todo ese potencial democrático de las potosinas y los potosinos.

Hacemos del conocimiento de Juan Manuel Carreras López que desde la trinchera que nos toca ocupar a cada uno, estaremos atentos al cumplimiento de los compromisos que asumió como candidato, en especial aquellos que ofrecieron deslindarse del actual gobierno, los que tienen que ver con la transparencia gubernamental y el combate real a la corrupción, lo que incluye, sin duda, procesos administrativos y penales contra el actual gobernador y sus principales colaboradores.

De la misma manera, reiteramos nuestro compromiso de trabajar en pro de un desarrollo real que se comprometa con ese 52 % de potosinos y potosinas que necesitan salir del estado de pobreza en el que se encuentran y cuyas carencias se vieron agravadas en estos seis años de inacción, omisiones, corrupción, olvido y abuso de poder.

Por amor a San Luis Potosí, por respeto a sus instituciones democráticas y con un altísimo sentido de responsabilidad, le pedimos a cada potosino y potosina que nos acompañen en esta labor de vigilancia y participación ciudadana, para regresar a nuestro estado a la ruta de la transformación democrática.

De manera firme, cuidemos que el gobierno que viene no sea una réplica del que afortunadamente ya se va y usemos los medios que tenemos a nuestro alcance para levantar la voz cuando haya excesos o deficiencias de la administración pública y cuando se violenten los derechos y la libertad de la ciudadanía.

A quienes creyeron en este proyecto construido entre todos: gracias por su apoyo, su confianza y su entrega.

Gracias por compartir esta convicción que nos acompañará toda la vida: queremos una política en la que de verdad gane la gente. Recordemos lo que dijo Maquío y que como nunca, nos dará fortaleza y guía en los días por venir:

“NO SOY YO, SOMOS TODOS”

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